Arzuaga Crianza, un gran clásico de Bodegas Arzuaga

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Hace unos días, compartíamos con todos nuestros seguidores en redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter) la cata de un vino que en su añada de 2018 revela un grado aún mayor de excelencia: nuestro Arzuaga Crianza. El encargado de dirigir la cata, que compartimos en inglés, es Javier Bañales, director comercial y brand ambassador de Arzuaga, y el escenario elegido es uno de los más emblemáticos para nosotros: la encina milenaria de la finca La Planta.

“Tener delante una copa de Arzuaga Crianza 2018 es entrar directamente en la raíz y el legado de esta casa, Bodegas Arzuaga”, empieza señalando Javier Bañales, que explica que “este fue el primer vino que se elaboró en 1993. Era el estilo de vino que la familia quería para disfrutar todos los días, sin tener en cuenta con qué comida. Querían un vino que mostrara el balance”. Además, cabe destacar que el fundador de nuestra bodega, Florentino Arzuaga, fue un pionero al elegir el páramo como lugar para plantar las viñas. Sí, ahora la plantación en páramo está mucho más de moda, pero en ese momento Florentino Arzuaga fue quien apostó por ella. “Fue el pionero en elegir este terroir, este clima especial y estos viñedos exclusivos para el Crianza”, señala Bañales.

Para la elaboración de este vino, se ha utilizado un 94% de uva tempranillo procedente de viñas con una edad media de 35-40 años. “Aquí, en el páramo, en la finca La Planta y siguiendo la milla de Oro, la base es la piedra caliza. Es lo que les da a los vinos su personalidad y su estilo, más enfocada en la elegancia, fineza y el respeto de la fruta”, destaca Javier Bañales.

Respecto a la cata en sí de la añada 2018 de Arzuaga Crianza, Bañales destaca que es un claro ejemplo de lo que es la uva tempranillo. En este tinto se encuentran “frutas rojas, cerezas, fresas…, además del equilibrio característico de los grandes vinos de la casa, los grandes clásicos”.

En definitiva, tal y como señala Javier Bañales, nuestro Arzuaga Crianza 2018 “es la definición perfecta de un vino fino de Ribera del Duero, un vino que tomar con muchos tipos de platos y en diferentes momentos”. Por eso, os invitamos a seguir su consejo: “encontrar el momento, abrir una botella de Crianza… ¡y disfrutar!” ¡Salud!

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