Arzuaga Reserva 2016, un viaje a través de la Ribera del Duero

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Como sabéis, desde Bodegas Arzuaga estamos compartiendo con vosotros una serie de catas con las que queremos que descubráis más sobre nuestros vinos. En este post queremos hablaros de la cata de nuestro Arzuaga Reserva 2016 que dirigió desde la sala de barricas de Bodegas Arzuaga Javier Bañales, director comercial y brand ambassador de Arzuaga.

“Abrir una botella y servirse una copa de Arzuaga Reserva 2016, uno de nuestros vinos más interesantes e importantes, es el inicio de un viaje a través de la Ribera del Duero más icónica, de esos vinos que hacen de la Ribera del Duero una referencia enológica en el mundo”, explica Javier Bañales al descorchar la botella de Arzuaga Reserva 2016.

Respecto a su elaboración, el Arzuaga Reserva 2016 “es un vino basado en la uva tempranillo procedente de viñas con una media de edad de 65 años. Cada añada tiene aproximadamente un 95% de tempranillo y un poquito de cabernet sauvignon y merlot para completar el coupage”, tal y como señala Bañales.

El Arzuaga Reserva es un vino muy ligado a la historia de Bodegas Arzuaga, ya que se viene elaborando prácticamente desde que surgió la bodega. “Las primeras añadas en salir al mercado fueron las de 1995 y 1996, dos añadas excelentes en Ribera del Duero. Es un vino que, como siempre decimos, es parte de los cuvée de la casa. Es un vino que no producimos todos los años, solo en las añadas más exclusivas y destacadas”, afirma Bañales.

Respecto a la cata de la añada 2016 del Arzuaga Reserva, el director comercial de Arzuaga destaca que “después de casi dos años en barrica de roble francés, al llevarlo a la nariz encontramos notas muy importantes de fruta, balsámicos, frutas rojas y negras, especias, tabacos muy elegantes. En nariz, además, vemos como aparece la complejidad y las notas que nos permiten comprobar cómo sabe la Ribera del Duero en su parte oeste”. Posteriormente, en boca, este tinto “nos da de nuevo los mismos matices que hemos percibido en nariz. Moras y frutas silvestres, ese punto crujiente de la fruta fresca, siempre ese punto vivo del Ribera del Duero”.

En definitiva, podemos afirmar que cuando nos referimos a Arzuaga Reserva hablamos de “en vino fresco que es agradable de beber desde que lo probamos por primera vez”, hablamos de “un gran clásico”.

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