¿Sabías que casi 40.000 personas nos visitan cada año?

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Desde nuestra fundación hace ya más de 25 años, en Bodegas Arzuaga siempre hemos tenido claro que una de nuestras premisas debe ser la hospitalidad, el hacer sentir como en su propia a casa a cada uno de los visitantes que se acercan a nuestra bodega y deciden conocer de dónde surgen nuestros vinos.

Arzuaga es el complejo enoturístico más completo de España por la variedad de nuestra oferta. Así, si os acercáis a nuestro enclave en Quintanilla de Onésimo podréis visitar los viñedos durante todo el ciclo vegetativo que van atravesando, recorrer nuestras bodegas con las catas y degustaciones dirigidas por nuestro amplio equipo de profesionales, acercaros a la finca La Planta y conocer nuestra reserva animal, probar los menús de cualquiera de nuestros dos restaurantes, relajaros en nuestro SPA… No cabe duda de que quienes nos visitan descubren una oferta enoturística que va más allá de lo convencional.

Además de las visitas a la finca La Planta, las catas y talleres de vino o el confort de nuestro Hotel & SPA, nuestra reserva permite observar espectáculos naturales tan interesantes como el periodo de la berrea de los ciervos. Ese proceso que atraviesan en su temporada de celo y que desde nuestras instalaciones podemos disfrutar, al igual que también podemos ver todo el desarrollo de la vendimia o deleitarnos con una oferta gastronómica única, ya sea en nuestro restaurante tradicional o en el Estrella Michelin Taller.

A turistas, visitantes y viajeros les sobran los motivos para acercarse hasta nuestras instalaciones en plena Milla de Oro de la Ribera del Duero. Una finca que consta de 1.400 hectáreas, todo un lujo en plena Denominación. Una situación privilegiada para el cultivo de la vid, ya que sus cepas reciben el sol y la humedad necesaria para la perfecta maduración de la uva.

Sin embargo, no todo son vinos en Arzuaga. También ofrecemos la posibilidad de disfrutar de una gastronomía tradicional compuesta por lechazo asado, chuletillas, pincho de lechazo, jabalí lechal, rape empiñonado… eso sí, bien regados por un buen tinto de la Ribera del Duero. Tras este deleite gastronómico nuestros visitantes no suelen poder resistirse cuando llega el momento de relajarse y desconectar. Y es que en nuestro SPA podréis comenzar disfrutando de un circuito termal entre viñedos, admirando el mar verde en el que las viñas se convierten en verano o el paisaje dorado que nos ofrecen en otoño, y completar esta experiencia dejándoos llevar por uno de nuestros tratamientos o masajes. Cuidaréis vuestra piel y os relajaréis en las mejores manos.

Estas y otras sensaciones que transcienden a los sentidos son las que hacen que casi 40.000 personas cada año se acerquen hasta nuestro complejo enoturístico y disfruten de una experiencia inolvidable.

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