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La vendimia es uno de los momentos más importantes del año en Bodegas Arzuaga. Después de meses de cuidados, de observar el viñedo y de acompañar a la vid en cada una de sus etapas, llega el momento de recoger el fruto que dará lugar a una nueva añada.
En nuestra bodega, la vendimia marca el inicio de unas semanas intensas en las que el viñedo y la bodega trabajan a gran ritmo. Y es que vendimiar no consiste únicamente en recoger la uva. Elegir el momento adecuado es una de las decisiones más importantes de todo el proceso.
A medida que se acerca la vendimia, seguimos de cerca la evolución de nuestros viñedos. El clima tiene un papel fundamental durante todo el ciclo de la vid y, especialmente, durante las últimas semanas de maduración.
Las condiciones de la zona de la Ribera del Duero en la que nos encontramos favorecen una maduración lenta y progresiva ya que la diferencia de temperatura entre el día y la noche permite que durante las horas de sol la uva avance en su maduración, mientras que las noches frescas ayudan a conservar la acidez y la frescura.
Por eso, cuando llega el momento de vendimiar, no buscamos únicamente una uva madura. Buscamos una uva que se encuentre en el punto adecuado para expresar todo el potencial de cada parcela.
Durante todo el año cuidamos nuestros viñedos y regulamos su producción mediante diferentes trabajos de viticultura. La poda en seco y en verde o el clareo de racimos forman parte de ese cuidado constante que nos permite llegar a la cosecha con la cantidad y la calidad de uva que buscamos.
También la climatología condiciona cada campaña. La lluvia, las temperaturas, las horas de sol o la amplitud térmica hacen que cada añada sea diferente. Por eso no existen dos vendimias iguales.
En Bodegas Arzuaga vivimos cada una de ellas prestando especial atención a lo que ocurre en el viñedo. Porque la calidad de un vino comienza mucho antes de que la uva llegue a la bodega.
Entre las variedades que cultivamos en nuestros viñedos, la tempranillo tiene un papel protagonista. Es una casta profundamente vinculada a Ribera del Duero y una de las grandes responsables de la personalidad de nuestros vinos. Eso sí, teniendo en cuenta que cada parcela tiene sus propias características.
En definitiva, la de la vendimia es una etapa especialmente emocionante para nosotros. Después de todo un año de trabajo, comenzamos a ver cómo esa uva en la que hemos puesto tanto cuidado se convierte poco a poco en vino.
Y aunque todavía queda mucho camino hasta que una nueva añada llegue a la botella, la vendimia nos permite empezar a imaginar lo que está por venir.