¿Sabías que nuestras vides lloran?

Hoy en nuestro blog os hablamos de un proceso curioso, singular y que llama mucho vuestra atención cuando se da en vuestras visitas a los viñedos de Arzuaga: el lloro de la vid. Pero, ¿sabéis en qué consiste este lloro? ¿Y por qué se produce?

A primera vista, vemos, en los cortes realizados en la planta como aparecen “lágrimas”, que parten de la vid y caen al suelo. Un fenómeno que se da en determinados momentos de la poda y que guarda gran similitud con este “llanto.

Pero, ¿cuándo y por qué tiene lugar?

Respondiendo a la primera parte de la pregunta, el lloro de la vid se da, por norma general, durante los meses de marzo y abril. El hecho de que en estos meses se den las subidas de temperatura tras el invierno, no es casualidad en lo que a esta particularidad se refiere. Y es que el lloro está íntimamente relacionado con este cambio.

Es en este punto cuando os explicaremos en qué consiste y por qué tiene lugar. Como ya os contamos cuando os hablamos de la poda en Bodegas Arzuaga, entre los meses de noviembre y marzo, con las heladas, la planta entra en estado vegetativo. En ese momento, la vid baja sus reservas a las raíces. Sin embargo, meses después, cuando la temperatura del suelo alcanza los diez grados, la savia comienza a subir, procedente de esas reservas de la raíz, con el objetivo de llegar a todas las ramas de la planta.

Al estar estas cortadas y no tener la vid ningún brote verde, esta savia se expulsa por el corte de poda. Lo que vemos como lágrimas, por tanto, es la propia savia goteando lentamente.

Este proceso, pese a su belleza, puede ser perjudicial para la viña si no se conoce y no se toman las precauciones adecuadas. Y es que, si el corte realizado en la poda no es el correcto, la lágrima puede caer en la cepa en lugar de en el suelo. En caso de que esto haya sucedido y se produzcan heladas, cabe la posibilidad de que la yema de la que crecerán los nuevos racimos se congele, echando a perder esa brotación.

En los viñedos, por tanto, el lloro de la vid no solo es un fenómeno bonito a la vista, también supone la llegada o la cercanía de la primavera, así como la proximidad de la brotación, que culminará con el crecimiento de los nuevos racimos de uvas.

¡Podéis ver el vídeo en el que Jorge Sánchez, responsable de viticultura de Arzuaga, nos habla del lloro de la vid aquí!

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